La inflamación es un estado de crisis del
organismo que puede ir acompañado de todos o varios de los siguientes
síntomas: dolor, enrojecimiento, aumento de la temperatura o edema. La
inflamación puede afectar a un órgano, tejido o
puede ser
de carácter generalizado como por ejemplo cuando tenemos una fiebre
alta, se considera entonces que hay una inflamación sistémica de todo el
organismo.

La medicina convencional considera cualquier tipo de inflamación como una enfermedad en si misma
que hay que suprimir con
antibióticos, cortisona u otro tipo de drogas sintéticas.
Nuestra reacción normal, la que nos han acostumbrado es que si tenemos
fiebre la intentaremos bajar y si hay dolor queremos que desaparezca.
Pero la fiebre ayuda a que se acelere el metabolismo, se ha observado
que por cada cuatro grados centígrados que sube la temperatura las
reacciones químicas se multiplican por dos. Todos los mecanismos
relacionados con la eliminación de toxinas del organismo se aceleran
cuando se eleva la temperatura aunque nosotros no sintamos que este
proceso sea beneficioso en el momento.
Según los principios de la medicina natural, la
inflamación es una reacción del organismo que tiene lugar con el
objetivo final de
eliminar toxinas
que se encuentran alojadas en las células y tejidos entorpeciendo el
funcionamiento del metabolismo. Al ser la inflamación un proceso de
desintoxicación del organismo y de limpieza no nos conviene eliminarla
completamente a no ser que la misma inflamación ponga en peligro los
tejidos como por ejemplo en una infección de oído en la que se puede
dañar el tímpano o una infección de riñón u otro órgano delicado.
Por esta razón, las
terapias alternativas
consideran que la inflamación no debe suprimirse con drogas sino
suavizarse dejando que cumpla su función ya que tiene un efecto sanador
sobre el organismo. Algunos lectores se preguntaran si la artritis o la
fibromialgia, ambos procesos inflamatorios, tienen también un efecto
positivo sobre el organismo. En estos casos el cuerpo está intentando
eliminar toxinas pero no lo consigue ya que no tiene la energía vital
suficiente y la inflamación se vuelve de carácter crónico.
Hay diversas terapias alternativas como la homeopatía, la
acupuntura o la fitoterapia que utilizan remedios que calman la
inflamación a
corto plazo y
evitan que dañe algún órgano o tejido pero sin suprimirla. La nutrición
usada adecuadamente calma la inflamación tanto crónica como aguda a
largo plazo,
es decir no tiene un efecto tan inmediato como puede ser los
antibióticos o incluso la homeopatía. Se debe utilizar como ayuda en una
crisis para calmar la inflamación, ayudarla a que cumpla su propósito y
evitar que vuelva a reaparecer en un futuro. Una dieta antinflamatoria
junto con una suplementación adecuada favorecen los mecanismos normales a
los que el cuerpo humano recurre en momentos de crisis inflamatoria. Si
la dieta no favorece estos mecanismos cualquier otro remedio que
utilicemos ya sea homeopático o convencional va a resultar mucho menos
eficaz.
Prostaglandinas

Nuestro organismo está preparado tanto para producir una inflamación
cuando lo considera necesario como para reducirla y calmarla. Las
prostaglandinas son sustancias parecidas en su estructura a las hormonas
que regulan la actividad de las células diariamente y entre otras
funcionas controlan los procesos inflamatorios. Unas prostaglandinas
afectan el tono muscular de las arterias, disminuyen la presión
sanguínea o reducen el agregamiento plaquetario. Otras tienen efectos
opuestos y existe un delicado equilibrio entre estos efectos el cual
determina nuestro estado de salud. Es decir la dieta tiene que favorecer
un equilibrio entre los distintos tipos de prostaglandinas para que no
exista un efecto demasiado pronunciado de un determinado tipo. Las
prostaglandinas se fabrican a partir de los ácidos grasos esenciales
presentes en los alimento. Es muy importante que la dieta tenga un
equilibrio entre los distintos tipos de ácidos grasos esenciales para
que haya un estado de salud óptima.
Hay 30 prostaglandinas diferentes que se agrupan en tres
familias o series dependiendo de qué ácido graso proceden. Las
prostaglandinas de la serie 1 y 2 provienen de los ácidos grasos de la
familia omega 6. Se forman a partir del ácido linoleico presente sobre
todo en las semillas de girasol, las semillas de calabaza, los frutos
secos, la soja y el sésamo. Nuestro cuerpo transforma al ácido linoleico
(LA) en ácido dihomo- gamma linoleico (DGLA) y después en ácido
araquidónico (AA). Las prostaglandinas de la serie 1 se fabrican a
partir de del DGLA y son antiinlamatorias y las prostaglandinas de la
serie 2 a partir del ácido araquidónico (AA) y son proinflamatorias. El
ácido araquidónico se puede fabricar a partir del ácido linoleico como
base pero también se ingiere en la dieta ya que está presente en la
carne y en los alimentos de origen animal.
Las prostaglandinas de la serie 3 provienen de ácidos
grasos de la familia omega 3 con el ácido alfa-linolénico (LNA) como el
ácido graso inicial. El ácido alfa-linolénico se encuentra en el aceite
de lino, el aceite de cártamo, las nueces y los vegetales de hoja verde.
Nuestro organismo transforma el LNA en ácido eicospentaenoico (EPA),
que también se puede ingerir en la dieta ya que se encuentra en los
pescados azules como el salmón, la trucha, el atún o las sardinas y en
algunas algas. Las prostaglandinas de la serie 3 o PG3 se fabrican a
partir del ácido EPA y son antinflamatorias.
Las prostaglandinas inflamatorias son necesarias ya que
la inflamación es un proceso que utiliza nuestro organismo para eliminar
sustancias de desecho, pero una vez iniciado nos interesa que haya la
menor cantidad posible de estas prostaglandinas para que la inflamación
se calme.
Para disminuir la producción de prostaglandinas
proinflamatorias de la serie 2 se deberá en primer lugar restringir al
máximo la ingesta de carne y de alimentos de origen animal como huevos o
productos lácteos. Pero hay que tener en cuenta que los ácidos grasos
de la familia omega 6 pueden llegar a convertirse en ácido araquidónico
con lo que podrían favorecer la inflamación. Esto no significa que no
debamos consumir frutos secos, habas de soja o semillas, todos ellos
ricos en omega 6, sino que debemos asegurarnos de que a la vez estamos
consumiendo suficientes ácidos grasos omega 3 para que no haya un
desequilibrio entre los dos. En un proceso inflamatorio grave será mejor
dejarlos de lado por un tiempo. Para aumentar la producción de
prostagladinas antiinflamatorias se deberá por otro lado incrementar la
ingesta de alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 presentes sobre todo
en los aceites de pescado, pescados azules, aceite de lino y vegetales
de hoja verde.
Fruta y Verdura
La nutrición terapéutica considera a los alimentos no
sólo por su composición nutricional y su bioquímica sino también por su
energía vital. Ciertos alimentos como las frutas y los vegetales crudos
tienen un mayor poder desintoxicante del organismo. Su uso en una dieta
terapéutica para bajar la inflamación no está determinado tanto por los
nutrientes que contienen sino por como actúan en relación a la energía
vital.
La fruta tiene un fuerte efecto de limpieza de las
células y tejidos con lo que si consumimos mucha fruta hará falta que
nuestros órganos de eliminación como son el intestino o el hígado estén
funcionando eficientemente para que podamos eliminar estas toxinas. Si
esto no es así se puede agravar o producir una inflamación ya que
necesitaremos esa otra ruta para eliminar las toxinas que limpia la
fruta. Por ejemplo, el caso extremo sería un ayuno de frutas que
produciría tal eliminación de toxinas de los tejidos que agravaría una
inflamación ya existente. Las toxinas que limpia la fruta se
relocarizarían en el sitio de la inflamación ya que en ese momento esa
es la vía que está utilizando el organismo para eliminarlas.
En cambio, los vegetales de hoja verde siempre que estén
bien cocinados, ayudan a limpiar la célula pero a la vez también ayudan a
la eliminación de toxinas por las rutas normales ya que proporcionan
fibra al intestino. Los componentes nutricionales de los vegetales de
hojas verde los hacen mas indicados para reducir la inflamación que
otros vegetales como pueden ser tubérculos o vegetales de tallo. Su alto
contenido en calcio hace que tengan un efecto calmante de la
inflamación. Se deben consumir bien cocinados ya que crudos tendrían un
efecto mas parecido a la fruta, es decir con un mayor poder de limpieza.
Vitaminas y Minerales
Cualquier función del metabolismo para que sea llevada a
cabo eficientemente necesita de vitaminas y minerales. En el caso de un
proceso inflamatorio las vitaminas mas necesarias son la vitamina C y E,
la vitamina B3 y B6 y el mineral zinc. Estos nutrientes tomados en
forma de suplemento, fortalecen el sistema inmunológico, el encargado de
manejar un proceso inflamatorio, y favorecen la producción de
prostaglandinas antiinflamatorias.
Al proveer al organismo de vitaminas, minerales y ácidos
grasos esenciales nuestro organismo fabricará las sustancias que
necesita para reducir la inflamación en el lugar preciso, en el momento
preciso y en las cantidades precisas de acuerdo con sus propias
necesidades internas. Hacer las cosas de la manera en que la naturaleza
ha programado es mas sencillo y da mejores resultados sin efectos
secundarios. Todo lo que tenemos que hacer es alimentarnos de la manera
adecuada.
Suplementación Nutricional Anti-inflamatoria

- Vitaminas C y E. Ambas vitaminas favorecen el
sistema inmunitario y por tanto tienen un efecto anti-inflamatorio. Se
recomienda tomar de 500 a 1.000mg al día de vitamina C y de 100 a 400
UI al día de vitamina E
- Metionina. Este aminoácido tiene la capacidad de
reducir los niveles de histamina por lo que es especialmente
recomendable en los procesos alérgicos como fiebre del heno o asma. Se
recomienda tomar 1.000mg al día repartidos en dos tomas fuera de las
comidas.
- Aloe Vera, esta planta tiene unos potentes efectos
anti-inflamatorios, inmunoestimulantes y anti-tumorales . En un
proceso inflamatorio se recomienda tomar de 40 a 75 ml al día en
ayunas.
- Bromelina, es una enzima que se encuentra en la
piña. Es conocida por su capacidad de digerir las proteínas con lo que
se suele utilizar como ayuda digestiva. Sin embargo, la bromelina
tomada fuera de las comidas tiene un efecto anti-inflamatorio e
inmuno-estimulante.
- Zinc, el micromineral zinc fortalece el sistema
inmunitario y reduce la inflamación, se recomienda tomar 25 mg al día
después de una comida durante un proceso inflamatorio.
Consejos Generales Para una Dieta Anti-inflamatoria

- Eliminar todo tipo de alimentos ricos en ácido araquidónico sobre todo la carne pero también los lácteos y los huevos.
- Reducir la ingesta de alimentos ricos en ácidos
grasos omega 6, como los frutos secos, la soja, las semillas de
girasol y sésamo.
- Aumentar la ingesta de alimentos ricos en ácidos
grasos omega 3, como las algas sobre todo marrones y rojas, los
pescados azules como el salmón, el atún, la caballa, las sardinas o
los boquerones, las semillas de lino y el aceite de lino y de cártamo.
Se recomienda consumir una cucharada diaria de aceite de lino o de
cártamo, tomados en frío.
- Aumentar la cantidad de verduras de hoja verde como
espinacas, acelgas, coles de Bruselas, repollo, berros, canónigos,
endibias, lechuga, perejil, culantro, etc. Estas verduras deberán
consumirse principalmente cocinadas o hervidas al vapor. Se recomiendan
en una dieta anti-inflamatoria por su efecto calmante y
desintoxicante.
- Aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina C
y E pero que se ajusten a las anteriores recomendaciones. Por
ejemplo, la vitamina C la encontraríamos en el pimiento rojo, pimiento
verde, guisantes, coles de Bruselas, brécol, repollo o boniato.
Alimentos ricos en vitamina E serían el pan integral, los cereales
integrales, el aceite de germen de trigo y el aceite de oliva.
- Aumentar la ingesta de alimentos ricos en zinc que
se ajusten a las anteriores recomendaciones, como el marisco, el
salmón o el germen de trigo.
- Incrementar el consumo de agua mineral o desclorada a
al menos un litro y medio al día, esto favorecerá la eliminación de
productos de desecho que agravan la inflamación.
Fuente: Geosalud